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Enfermedad Reactiva De Las Vías Respiratorias

LO QUE NECESITA SABER:

La enfermedad reactiva de las vías respiratorias es un término que usan los médicos para describir los problemas respiratorios en niños menores de 5 años de edad. Los signos y síntomas de la enfermedad reactiva de las vías respiratorias son similares al asma, como sibilancia y falta de aire.

MIENTRAS USTED ESTÁ AQUÍ:

Consentimiento informado

es un documento legal que explica las pruebas, tratamientos, o procedimientos que su hijo podría necesitar. Un consentimiento informado significa que usted comprende que es lo que se va a realizar y que puede tomar decisiones sobre lo que usted desee. Usted da su permiso al firmar el formulario de consentimiento. Puede designar a otra persona para que firme este formulario por usted si usted no puede hacerlo. Usted tiene el derecho de comprender el cuidado médico de su hijo en términos y palabras que usted entienda. Antes de firmar el formulario de autorización, entienda los riesgos y beneficios de lo que le realizarán al niño. Asegúrese que todas sus preguntas hayan sido contestadas.

Apoyo emocional:

Permanezca con su niño para confortarlo y apoyarlo tan frecuente como le se posible mientras esta en el hospital. Solicite que algún otro miembro de familia o persona cercana a su niño se quede con él cuando usted no pueda. Lleve al hospital objetos de su casa que usted sabe que ayudarán a consolar a su bebé, como una cobija o juguete favorito.

Signos vitales:

Los médicos van a revisar la presión sanguínea, ritmo cardíaco, ritmo respiratorio, y la temperatura de su niño. También van a hacerle preguntas a su niño sobre su dolor. Estos signos vitales proveen información a los médicos sobre el estado de salud vigente de su niño.

Exámenes:

  • Oxímetro del pulso: Un oxímetro de pulso es un dispositivo que mide la cantidad de oxígeno en la sangre de su hijo. Se coloca un cordón con una pinza o cinta adhesiva en el pie, dedo del pie, o lóbulo de oído de su hijo. La otra extremidad del cordón se sujeta a la máquina. Nunca apague el oxímetro de pulso o la alarma. La alarma va a sonar cuando el nivel de oxígeno de su hijo este bajo o no se pueda leer.
  • Espirometría: Un espirómetro mide qué tan bien su hijo mayor puede respirar. Él tomará una respiración profunda y luego empujará el aire tan rápido como pueda. Este examen mide la cantidad de aire que su hijo es capaz de empujar hacia fuera. Esto se conoce como volumen espiratorio forzado. Los resultados le muestran a los médicos qué tan pequeñas se han vuelto las vías respiratorias de su hijo.
  • Muestras de mucosa: El fluido de la nariz o de su garganta de su hijo podría ser recolectado y analizado. Los resultados podrían indicar a los médicos qué está causando los síntomas de su hijo.
  • Análisis de sangre: Su hijo podría necesitar exámenes de sangre para proveer a sus médicos información sobre la función de su cuerpo. La sangre puede ser extraída del brazo, mano, dedo, pies, o talón de su hijo, y también a través de un IV.
  • Radiografía del tórax: Esto es una imagen de los pulmones y corazón de su niño. Los rayos X del pecho se puede usar para revisar el corazón, pulmones, y caja torácica de su niño. Podría ayudar a los médicos a diagnosticar los síntomas de su niño o supervisar el tratamiento de condiciones médicas.

Medicamentos:

  • Broncodilatadores de acción rápida: Los broncodilatadores de acción corta se le puede dar a su hijo para ayudar a abrir sus vías respiratorias. Estos medicamentos empiezan a trabajar de inmediato y se utilizan para aliviar síntomas súbitos y severos, como la dificultad para respirar. Estos medicamentos pueden ser llamados aliviadores o inhaladores de rescate.
  • Broncodilatadores de acción prolongada: Los broncodilatadores de acción prolongada pueden ser llamados controladores. Este medicamento ayuda a abrir las vías respiratorias con el pasar del tiempo, y se utiliza para disminuir y prevenir problemas respiratorios. Los broncodilatadores de acción prolongada no deben usarse para aliviar los síntomas súbitos y severos de su hijo, como la dificultad para respirar.
  • Corticosteroides: Estos medicamentos ayudan a disminuir la hinchazón y abrir las vías respiratorias de su hijo para que pueda respirar mejor. Su hijo podría respirar el medicamento o tragárselo en forma de una píldora. Él podría necesitar dosis más altas de corticosteroides si tiene ataques de asma severos.

Tratamientos:

  • Su niño podría necesitar oxígeno adicional si el nivel de oxígeno en su sangre esta más bajo de lo que debería estar. Su niño puede recibir oxígeno mediante una máscara colocada sobre su nariz y boca o por unos tubos pequeños que se colocan en sus fosas nasales. Pregunte al médico de su niño antes de retirarle la máscara o los tubos de oxígeno.
  • Tratamientos de respiración: Los tratamientos respiratorios abren las vías respiratorias de su hijo para que pueda respirar con más facilidad. Su hijo podría necesitar usar un nebulizador o un inhalador para ayudarle a respirar el medicamento. Pídale a su médico que le muestre a usted y a su hijo cómo usar el nebulizador o inhalador.

RIESGOS:

Los bebés y niños pequeños que tienen enfermedad reactiva de las vías respiratorias tienen un mayor riesgo de una reacción inmediata de los bronquios a medida que crecen. Esto es cuando las vías respiratorias reaccionan rápidamente a los causantes estrechándose o cerrándose. Si su hijo tiene síntomas severos de la enfermedad reactiva de las vías respiratorias, tiene un mayor riesgo de sibilancia y asma constante. Su riesgo de problemas pulmonares de adulto es también mayor. Si su hijo tiene asma, es posible que necesite usar medicamento a menudo o todo el tiempo. El medicamento podría tener efectos adversos. Podría hacer que su hijo tiemble, se ponga afónico, o nervioso. Él también podría tener un dolor de cabeza, malestar estomacal, o dolor de garganta. Sus pulmones también podrían no crecer como deberían. Los bebés o los niños pueden dejar de respirar si sus síntomas empeoran. Hable con el médico de su hijo acerca de estos riesgos.

ACUERDOS SOBRE SU CUIDADO:

Usted tiene el derecho de participar en la planificación del cuidado de su hijo. Infórmese sobre la condición de salud de su niño y cómo puede ser tratada. Discuta opciones de tratamiento con el médico de su hijo, para decidir el cuidado que usted desea para él.

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Esta información es sólo para uso en educación. Su intención no es darle un consejo médico sobre enfermedades o tratamientos. Colsulte con su médico, enfermera o farmacéutico antes de seguir cualquier régimen médico para saber si es seguro y efectivo para usted.

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